viernes, 13 de febrero de 2009

Caminando con Perros Adultos


Hola a tod@s

Seguimos aprendiendo de la mano de nuestra amiga Cristina Muro (Presidenta AEPA), con este completísimo artículo sobre cómo deberían ser los paseos con nuestros peludos amigos:


"Siempre resulta un placer observar a las personas caminando de forma relajada con sus perros. La correa floja, el perro y el dueño miran lo que pasa alrededor, se paran cuando cualquiera de los dos necesita hacerlo… ¡es como pasear con un amigo! Y es que así debería ser siempre.

Durante un paseo relajado con la correa floja el perro puede:

- Ver lo que pasa alrededor
- Oler todo lo que le interese
- Comer hierba o cosas que le demos o que podamos tirar por el suelo
- Hacer sus necesidades con tranquilidad
- Relajarse

Aunque en la época de cachorro a los perros les interesa todo, si han tenido oportunidades para explorar*, cuando son adultos ya no se pararán en exceso en todo lo que les llame la atención.
* Ver artículo: “Caminando con cachorros”.

Sin embargo cuando se camina con prisas y cuando las correas están tensas, los perros:

- Tiran más de la correa o se quedan quietos y no se quieren mover
- Caminan de forma caótica
- No cogen los premios
- ¡Hacen sus necesidades en marcha!
- Pueden gemir, ladrar, o saltar o abalanzarse a otros perros o personas
- Reaccionan de forma impulsiva

Por desgracia, para muchos perros el paseo se convierte en un suplicio. Un gran porcentaje de perros sufre algún dolor en la zona del cuello. Los collares que estrangulan, que pinchan o que dan descargas eléctricas, las correas tirantes y los tirones les acaban causando mucho dolor. El paseo entonces puede acabar siendo una tortura. Si cada vez que el perro sale a pasear sufre dolor, puede asociar ese dolor a cualquier otra cosa que ve o que siente en la calle, especialmente cuando la correa se tensa en presencia de niños, otros perros, personas mayores, etc. El perro pensará: salir de paseo causa dolor, los niños causan dolor, los otros perros causan dolor, las personas mayores causan dolor… o cualquier otra asociación incorrecta puede estar ocurriendo sin que nos demos cuenta.

Merece la pena aprender a caminar con la correa floja. Resulta evidente que mientras aprendemos tampoco podemos usar collares que causen dolor ni podremos pegar tirones de la correa. Un buen consejo es leer el libro “Qué puedo hacer si mi perro tira de la correa”* de Turid Rugaas, y visionar el DVD** del mismo nombre. El método consiste básicamente en saber utilizar un sonido de atención para indicar al perro un cambio en la marcha.

Hay cosas que pueden ayudarnos:

- Antes de salir de casa no conviene excitar al perro; que salga a la calle de forma relajada puede ser un buen comienzo para un paseo tranquilo
- El paseo no tiene por qué ser largo
- Tampoco tenemos que ir siempre al parque que está a cuatro manzanas de nuestra casa. Muchas veces los alrededores de nuestro portal serán tremendamente informativos para el perro. Si le damos la oportunidad se podrá interesar por cosas que se nos habrían pasado por alto siempre y encontrará mucho disfrute tanto en zonas pequeñas como en grandes extensiones.
- El perro no se lo pasa mejor o peor estando suelto o atado. Si está atado pero puede mirar, oler, gestionar los encuentros con otros perros y relajarse, el paseo le resultará muy agradable.
- Los primeros paseos, cuando estamos aprendiendo a pasear con la correa floja, se pueden hacer a horas en las que haya menos distracciones. También nos podemos montar en el coche e ir a un sitio tranquilo. Unos cuantos paseos exitosos ayudarán al perro a relajarse en esos instantes y podremos ir avanzando poco a poco con las distracciones.
- Cuando lleguemos a un parque o a una zona donde se pueda soltar al perro no deberemos realizar actividades excitantes como lanzarle palos o pelotas sin fin o hacerle correr. Si le podemos y queremos soltar, lo mejor es seguir caminando de forma relajada sin pretender que a él le gusten las cosas que nos gustan a nosotros. El ya encontrará por si solo las cosas que le agradan: mirar, oler y olisquear.

Hay algunas manías en el mundo del adiestramiento que son difíciles de entender cuando se aplican a dueños normales que solo quieren pasear tranquilamente con su perro.

- Una de ellas es hacer que el perro les mire. “Tener la atención del perro”. ¿Para qué? Además del dolor de cuello que puede causar, si el perro tiene los ojos fijos en la persona no estará mirando a su alrededor, ¡que es donde debe mirar realmente!
Si se está trabajando con un perro sordo entendería que hiciera falta algún tipo de señal visual para indicarle que queremos comunicarnos con él, pero la mayoría de los perros no son sordos y pueden oír perfectamente un sonido que hagamos y que no les haga tener que mirarnos todo el tiempo o girar toda la cabeza para mirarnos.
- Otra manía es caminar en “fuss”, es decir, con el perro perfectamente pegado a nuestra rodilla, el perro camina sin adelantarse ni retrasarse, con la correa más bien corta. Además el perro no puede cambiar de lado en la marcha. Esta forma de caminar no le permite gestionar de forma adecuada sus encuentros con otros perros o personas porque no tiene sitio para moverse.
Cuánto más natural es que el perro camine por donde quiere, un metro delante o detrás si lo así lo prefiere y que se cambie de lado si algo le incomoda.


Muchas veces el perro se relaja cuando el dueño se relaja. Si el dueño entiende cual es su responsabilidad y actúa en consecuencia (dejando que su perro investigue, aprendiendo a llevarlo de paseo con la correa floja, evitando conflictos que puedan aparecer) sus paseos se convertirán en momentos muy apreciados y relajantes para ambos.

Cosas prácticas:

- Tiempo de los paseos: media hora es más que suficiente
- Equipamiento: Un collar suave o un arnés y una correa larga (2 metros)
- Cosas a evitar: correas tensas, prisas, tirones, collares que aprieten o que produzcan dolor, exigir que el perro camine mirando al dueño, exigir que el perro camine pegado a nosotros.


* “Qué puedo hacer cuando mi perro tira de la correa” Turid Rugaas. Kns Ediciones
** DVD: “Qué puedo hacer cuando mi perro tira de la correa” Turid Rugaas. Kns Ediciones

Cristina Muro, octubre de 2008.
Para contactar con el autor: muro.cristina@gmail.com "

4 comentarios:

Claudia Estanislau dijo...

muchas gracias por esto articulo está muy bueno mismo.

Eliseo dijo...

Fantástico artículo, como siempre. Cristina y AEPA tiene mucho que ofrecer y siempre es muy muy gratificante y enriquecedor sus artículos y aportaciones al mundo de la Educación Canina en Positivo.

Saludos

Cristina dijo...

Gracias por poner el artículo, que ilusión me ha hecho.
No recuerdo quien decía lo de "desayunar con dogsenjoy" (que bonito), me doy cuenta de que es exactamente lo que yo hago todas las mañanas, ¡gracias!
Cristina

ausie dijo...

Cuanta razón en los detalles de un buen paseo. Siempre y cuando no halla cristales ¿verdad Richard?