viernes, 1 de octubre de 2010

Castigo por "DESOBEDIENCIA"


De antemano quiero pedir perdón por lo extenso de este texto, pero dada la importancia y trascendencia del asunto en este queridísimo mundo canino que tanto nos preocupa, he creído conveniente intentar no dejar muchas lagunas interpretativas en lo que a dar a conocer mi opinión se refiere. Y si alguien se lo lee entero… gracias :))

El otro día estando presente en el Seminario de Apport impartido por José Antonio Gómez, me vino a la cabeza un aspecto creo que fundamental a la hora del “cambio” de chip en nuestras mentalidades, cuando se trata de evolucionar de sistemas de adiestramiento obsoletos (además de injustos para el perro… por decirlo de alguna manera), hacia sistemas más acordes con el siglo en que vivimos, basados en el respeto hacia el perro, sistemas que tienen en cuenta los sentimientos y emociones animales, con el sentimiento de “trabajo en equipo” en lugar de “trabajo con herramienta/perro”, etc. Y por eso me he decidido a publicar este artículo que tenía preparado desde hace un tiempo, entre todo el material escrito que tengo para poder dejar en un futuro a mi hija.

Para la inmensa mayoría de la gente que quiere “cambiar” y evolucionar en el conocimiento para aprender a utilizar métodos respetuosos y a favor del perro, algunas de las preguntas recurrentes que siempre aparecen son las siguientes: “…cuando el perro no hace lo que queremos ¿qué se hace sin utilizar castigo positivo, refuerzo negativo, o en definitiva métodos punitivos?”, “… si el perro se equivoca ¿cómo actuamos?” “… si el perro elige desobedecer por tener otro estímulo alternativo de mayor valor ¿qué se hace?” y así sucesivamente en una serie de cuestiones y dudas en base al mismo concepto fondo: la supuesta DESOBEDIENCIA del perro en contra de nuestros “deseos”, deseos unilaterales que en muchas ocasiones rozan lo absurdo, por no decir lo estúpido, con todos los respetos.

Yo de entrada propongo otras preguntas alternativas en mi opinión más “constructivas”: ¿POR QUÉ el perro no hace lo que queremos? (en lugar de qué hacemos cuando no lo hace), ¿en qué NOS HEMOS EQUIVOCADO al enseñarle? (en lugar de cómo actuar cuando el perro se equivoca). De esta forma estaríamos buscando respuestas que nos llevarían a seguir aprendiendo y trabajando las bases para ir consiguiendo cada vez en mayor medida la tan ansiada “obediencia” o fiabilidad y consistencia en la ejecución del perro como respuesta a nuestras peticiones.

Y es que, creo que además de adoptar la decisión y la firme intención de cambiar y desechar métodos punitivos, para pasar a ser más amables y poder disfrutar de lo que hacemos con nuestros perros, debemos aclarar o al menos reflexionar sobre esa “presunta desobediencia”, ya que de otra forma, se convertirá en un lastre a lo largo del proceso de aprendizaje y en la vida diaria con nuestros perros, llevándonos a estar constantemente viendo fantasmas o “desobediencias”, cada vez que nuestras expectativas y deseos no fueran satisfechos con la respuesta del perro.

¿Por qué esa obsesión irrefrenable por aprender a “corregir”? ¿No será más lógico y productivo aprender a “enseñar”? Y en el caso extremo de tener que corregir algo “mal hecho”… ¿a quién habría que corregir/castigar…al profesor o al alumno? Y por otro lado, ¿a quién habría que “re-educar/redirigir” lo que está MAL ENSEÑADO? Si el profesor enseña de forma equivocada un concepto cualquiera al alumno, inevitablemente se producirá un aprendizaje equivocado que lleva a cometer un error al alumno, en el sentido de que no se corresponde lo aprendido con lo supuestamente enseñado, pero ¿de quién es la responsabilidad? Creo que la pregunta tiene una respuesta bien clara y sencilla de responder por cualquiera de nosotros. Y cuando hablo de una “forma equivocada” de enseñar por parte del profesor, no me refiero exclusivamente a la “forma” en sí (tanto por medio de castigos, como con refuerzos), sino a que se está intentando enseñar “algo” al alumno, con mejor o peor intención, pero que atendiendo a las cualidades individuales del alumno en cuestión, el resultado es que NO llega el mensaje “correcto”, con lo cual el mensaje aprendido no se corresponde con el mensaje que se pretendía transmitir.

Aunque no pertenezca al mundo de los perros, recuerdo muy resumido lo que los japoneses se dieron cuenta en su día con sus sistemas de producción, con su Control de Calidad Total. Llegaron a la conclusión de que sus sistemas de fabricación debían basarse en la calidad desde el inicio, evitando los fallos (propios de la producción en serie) a lo largo del proceso, evitando entre otras cosas los altísimos costes de revisión y reparación que se producían al fabricar sin dar importancia a la calidad. Resumiendo, si hacemos las cosas bien desde el principio, menos o ninguna “reparación” (por nuestros fallos en el proceso) tendremos que hacer en el futuro.

Por otro lado, en el mundo en que nos ha tocado vivir, rodeados de estrés diario en nuestras vidas, pienso que es fácil llegar a una correlación entre esa obsesión por corregir/castigar a “alguien” con el estrés que soportamos, como una forma de auto liberación de nuestras frustraciones y cargas emocionales. En este sentido, dicho de forma muy breve, se ha visto que una forma común de liberar estrés es “traspasando” la carga a otro. Y creo que todos tenemos presente, sobre todo en primera persona, muchos episodios vividos entre nosotros en este aspecto. Por consiguiente, pienso que no es de extrañar que esa “autosatisfacción” que a nivel cerebral se produce en nosotros cuando descargamos sobro otro (aunque sea injustamente), forme parte importante de esa necesidad, obsesión o llamémoslo simplemente “costumbre” (probablemente inconsciente) de “corregir/castigar”. Lo hacemos continuamente incluso con nuestros familiares más queridos (padres, hijos, parejas, etc…) y lamentablemente aquí entran en juego los protagonistas del tema que nos ocupa: nuestros queridos perretes.

Y en el caso de los perros, estoy convencido que esa necesidad de corregir/castigar se ve reforzada y por tanto agravada por un aspecto fundamental: NO MUESTRAN RENCOR hacia el que injustamente castiga. Nuestro propio proceso de aprendizaje nos enseñaría rápidamente que estamos siendo injustos contra una persona a la que le producimos un daño gratuito, ya que esa persona en el mejor de los casos nos devolvería una actitud y respuesta emocional clara: separación, desprecio, romper amistad, etc. El “castigador” injusto tan solo tendría la opción del perdón, si el orgullo le permite el reconocimiento de sus equivocados actos, pero aún así se produciría una merma indudable en la relación afectiva entre castigador y castigado, que en el caso de reiteración evidentemente llevaría a una ruptura total en la mayoría de los casos.

Pero en el caso de que el castigado sea ¡¡un perro!! Amigos míos… la cosa cambia ¿o no? ¿cuánto tiempo le dura el enfado al perro? Después del castigo infligido, ¿cuánto tiempo tarda el perro en estar con el castigador moviéndole el rabito? El perro en el momento de ser castigado emite como cualquiera de nosotros sus señales de desaprobación, en definitiva, su propio repertorio de expresión emocional para intentar cambiar nuestro comportamiento, aunque en “su idioma”.

Pero claro, mientras que si castigamos a una persona rápidamente nos llega una retroalimentación clara y entendible de desaprobación (al menos por parte de la mayoría…), en el caso de los perros, esa información no nos llega, o en muchos casos llega con significados e interpretaciones por nuestra parte distorsionadas que distan mucho de la realidad.

El resultado de esto, parece que fuera que el castigador ve “vía libre” para hacer daño… sin más… puesto que las consecuencias de sus actos no aparecen al instante, aunque sí a largo plazo cuando se dan cuenta que el vínculo afectivo que les une al perro es más que “cuestionable”. Y eso se ve muy claramente cuando miras a los ojos a tu perro. Pero el perro no coge las maletas y se va de casa, ni tiene un teléfono del “defensor del perro” para desahogarse, ni te pone una denuncia por malos tratos o se pone en huelga. Tan solo se “acomoda” a la situación de la mejor forma posible, llegando en el peor de los casos a la situación de indefensión aprendida… eso sí, moviendo el rabito cuando le pones la comida o le sacas la pelota… ¿me equivoco mucho?

Por otro lado, tenemos otra de las premisas extendidas a la hora de trabajar con perros. Lo podría resumir con una expresión que creo todos hemos oído: “SIT MEANS SIT”. Creo que llevamos al extremo una utopía de inicio: la obligación de una ejecución, además rápida y perfectamente ejecutada, en TODO momento, y por supuesto a la 1ª, durante toda la vida del perro. ¿Creéis que existe alguna persona capaz de obedecer en todo momento, incluso si la “orden” o petición viene de la persona más querida y respetada de su vida? ¿Entonces cómo podemos pretender que un perro se sienta en la obligación cuasi-moral de hacerlo? ¿qué motivos nos lleva a NOSOTROS a no cumplir al menos de inmediato una indicación/orden/comando de nuestro jefe, padre, amigo, etc? ¿son diferentes esos motivos para el perro? Y mejor aún, ¿qué potestad moral tiene alguien que en su vida NO OBEDECE SIEMPRE a la primera, para exigir e imponer a su perro lo mismo? Alguno respondería rápidamente que no debemos humanizar a los perros, que “se trata tan solo de un perro” y muchas otras cosas que tan solo suponen el ponerse una venda en los ojos de quién lo piensa, para no sufrir emocionalmente el sentimiento de culpabilidad por los actos cometidos.

Incluso el mayor experto consagrado del mundo en cualquier aspecto (deportivo o no) dejaría de ejecutar su tarea o incluso sus obligaciones, por muchas causas, tanto físicas, como emocionales. ¿Alguno de vosotros ha ido a trabajar bajo cualquier circunstancia SIEMPRE… incluso estando enfermo? Y en el caso de hacerlo (por miedo a perder el puesto… ¿el rendimiento en el puesto de trabajo es igual de bueno que siempre? Voy más allá, ¿quién no hace ningún alto en su jornada laboral para no “cargarse” o simplemente hacer un alto en el camino? ¿Alguien le ha preguntado alguna vez en qué estado físico se encuentra su perro cuando le pide/ordena algo? Claro, el perro supuestamente DEBE obedecer y cumplir su tarea incluso si tiene cualquier malestar, un malestar que damos por hecho que no existe nunca. Nosotros podemos sentir miedo o ansiedad ante muchas circunstancias de la vida y dejar de cumplir o ejecutar acciones y comportamientos que controlamos y conocemos a la perfección, pero pretendemos que el perro obedezca y ejecute perfectamente cualquier comportamiento dejando a un lado sus emociones, miedos, inseguridades, etc.

Hay quién da un paso más y defiende que no se debe castigar al perro en las primeras fases del aprendizaje de un comportamiento, ya que hasta que el perro no sabe lo que le pedimos, no es lógico ni justo y además incluso contraproducente, el castigar al perro cuando aún no ha aprendido lo que le pedimos. Pero, y aquí creo que está la clave, ¿”cuándo” ha aprendido el perro correctamente lo que le estamos pidiendo? Si el “cuándo” es entonces el momento de importancia para poder empezar a corregir/castigar al perro (puesto que se trataría de una “flagrante desobediencia”) creo que al menos debemos parar a pensar y meditar unas cuantas millones de veces el decidir ese “cuándo”, que supondrá la delgadísima línea entre lo que supone o no una “desobediencia”.

Entonces, ¿cuándo sabemos si el perro YA ha aprendido a ejecutar SIEMPRE el comportamiento solicitado (llamada, sentado, tumbado, etc? ¿será cuando el perro haya ejecutado correctamente cinco veces… diez? Entonces nos encontramos con algunos (la mayoría de las veces) que te dicen aquello de “es que lo sabe hacer perfectamente…pero ahora aquí y ahora no obedece” ¡¡acabáramos!!! y claro… el problema está servido. Bueno, más bien el problema lo tiene el pobre perro desobediente que por una maligna conjura se ha empeñado en hacernos la vida imposible ;-)

Podríamos ir más allá, y pensar que en ese caso, el perro no está desobedeciendo, ya que lo único que sucede es que no hemos “generalizado” el comportamiento aprendido, con lo cual nos hemos saltado un paso grande e importante en el proceso de formación del perro. Por consiguiente, ¡¡venga!! a enseñar al perro el mismo comportamiento en diferentes lugares con diferentes horarios, en diferentes situaciones, con más y menos distracciones. ¿Hemos solucionado el problema? Ahora tenemos a un perro que ejecuta 10 repeticiones en diferentes situaciones. ¿Que supone esto? El error más grave e inocente que comete el pobre perro, haciéndonos creer que ya SABE hacer lo que le pedimos SIEMPRE, pase lo que pase. Y es que a partir de ahora, cualquier incumplimiento en la ejecución será considerado como una “desobediencia”, y dependiendo del guía de turno, entendido con mayor o menor grado de culpa, premeditación y alevosía :(. Antes de continuar insisto que no conozco a ningún ser vivo (por incluir tanto a perros como a personas…) capaz de cumplir estas premisas de perfección y obediencia absolutas.

Hace ya un tiempo tratamos este tema en un foro, a raíz de alguien que exponía sus dudas a la hora de calificar el concepto de “desobediencia” y “cómo actuar” ante una desobediencia en el adiestramiento en positivo. Así que aprovecharé para transcribir con algunos añadidos lo que ya opiné en aquél momento.

En mi humilde opinión, nos deberíamos centrar en buscar la máxima “Fiabilidad” en el cumplimiento de los comportamientos solicitados y que ponemos bajo control, en lugar de buscar metas imposibles y preguntas como “cuándo considerar que un perro ha aprendido a ejecutar un comportamiento”, ya que lo único que encontraremos en este caso son respuestas dañinas, sobre todo para el perro, que pasan inevitablemente por la frustración del guía que “cree” que el perro está desobedeciendo.

Y para conseguir la tan buscada “fiabilidad” en el cumplimiento de los comandos, órdenes, indicaciones, o como queramos llamarlo, no queda otro remedio que trabajar y trabajar “enseñando” al perro, de una forma coherente y consistente para que el mensaje le llegue sin distorsiones, “generalizar” el comportamiento concreto trabajando los diferentes criterios (distancia, distracción, duración, etc), así como la “habituación” del perro (en mi opinión como paso previo a todo) a la exposición de los más diversos ambientes (tanto físicos como emocionales), ruidos, superficies, animales, niños, balones, etc, para que los incorpore a su “rutina” de trabajo, a su paisaje (fondo), y lograr centrar su foco de atención en mí (figura). Sería como lograr que el perro observara la situación como si se tratase de una cámara de fotos, haciendo un retrato en el que yo soy la “figura” bien enfocada, y en cambio el “fondo” (el resto del paisaje…distracciones incluidas) borroso y simplemente formando parte del panorama. Para eso indudablemente, considero que lo más importante a trabajar, es el conseguir un estrechísimo y fortísimo “vínculo” afectivo emocional entre perro y guía, tema que por su extensión daría para tratarlo a parte. Y también trabajando la “discriminación” del comportamiento respecto de otros para que el perro aprenda a distinguir y a elegir la opción correcta.

Pues bien, dicho todo lo anterior, hablar de “desobediencia”, es algo tan subjetivo como irreal, puesto que independientemente de que partiríamos del error de calificar como “dolosa” (en términos legales) o culpable la actitud del “malvado” perrito… en el mejor de los casos, dependería de cómo se interprete, encontrándonos de nuevo con un problema de léxico.

En función del léxico, podría hablar de desobediencia “técnica” o “real”. Me explico, pongamos el caso de un padre y su hijo con un vínculo afectivo fuerte, en la piscina. Imaginemos que el padre está en agua y llama a su querido hijo para que le acompañe. En niño obviamente sabe que si su padre le llama es para que acuda a donde esté,… siempre ha sido su mejor elección. Ahora propongo varias situaciones:

a.- El niño está jugando ensimismado con unos amigos a la pelota… totalmente absorbido por el juego en sí… FELIZ por la situación… y NO OYE a su padre, al tener sus sentidos ocupados bajo la influencia de su estado emocional que aumenta sus ganas de seguir jugando. ¿Es esto una “desobediencia”? Pues yo diría que “técnicamente” SÍ (puesto que no acude a la llamada de su padre). Pero “realmente” NO. Puesto que por encima de todo NO hay un propósito consciente de no obedecer.
b.- Ahora pongamos que el niño no sabe nadar muy bien, y aunque tiene atención plena con la llamada de su padre, siente MIEDO… ahhhh… el niño QUIERE (obedecer) ir con su padre, claro que sí… pero NO PUEDE, ya que está sumido en un bloqueo emocional causado por el miedo a que la profundidad de la piscina sea demasiado grande. ¿Es “desobediencia”?
c.- Ahora resulta que el niño es un experto nadador federado, al que el padre llama con toda su ilusión para pasarlo en grande juntos. Pero resulta que el niño en cuestión por alguna razón propia de su edad… está profundamente TRISTE y deprimido. Este niño en esta situación…tampoco acude a la llamada. ¿Es también “desobediencia”?

Evidentemente en cualquiera de los casos el niño podría ser castigado y “obligado” por la fuerza a meterse con su padre en la piscina, “corrigiendo” de esta forma la desobediencia, pero… ¿alguien piensa que sería la opción correcta? ¿enseñaría esto al niño para que la próxima vez que le llame su padre acuda sin dudar a pesar de todo? ¿Qué efectos tendría sobre la velocidad de ejecución para las próximas veces, al “obligar” al niño a meterse en el agua? Y la pregunta más importante después de todo esto: ¿Por qué con los perros no lo tenemos tan claro?

Por supuesto podríamos poner infinidad de situaciones que se nos presentan en el día a día, igual que a nuestros queridísimos amigos peludos. Y con esto como veis añado una complicación adicional a lo que podemos entender como “generalización” de un comportamiento. Se trata de las “emociones” que en muchas ocasiones controlan y dirigen la “voluntad” del perro (y las nuestras), en dirección opuesta al cumplimiento de las obligaciones. Ejercen de obstáculos o barreras invisibles provocando supuestas “desobediencias”. De ahí lo importantísimo de tratar de enseñar al perro a salir de situaciones emocionales conflictivas, cosa que sería imposible de hacer sin un vínculo fuerte con su guía.

Resumiendo todo, si queremos de verdad cambiar y respetar a nuestros perros con métodos naturales basados en el cariño y el respeto, con el fin poder disfrutar tanto uno como el otro, no basta con tener la intención de hacerlo, sino que hace falta un cambio en nuestra mentalidad sobre todo a la hora de enseñar a un perro algún comportamiento, y además de disfrutar enormemente cuando logramos que lo ejecute correctamente, preguntarnos también por qué en algún momento no lo hace o ejecuta otra conducta diferente, con el fin de reconducir el aprendizaje, en lugar de centrarnos en castigar a nuestro pequeño amigo, que incluso es más que probable que lo único que esté intentando es obtener de nosotros una sonrisa, caricias y unas palabras amables y por qué no… comida, mordedor, pelota, etc.

Mi único objetivo dando a conocer mi punto de vista, ha sido invitar al que lo lea a una reflexión, que considero básica y fundamental. Las conclusiones de cada uno por supuesto las considero igual de respetables.

Muchas gracias de nuevo.

Un saludo

RICHARD IBARBURU
http://www.youtube.com/user/ricibarburu

25 comentarios:

mpadiestra@gmail.com dijo...

Buenas Richard,

Gracias por esta reflexión/articulos y por volver a compartir tus conocimientos y punto de vista.

Solo voy a decir lo siguiente:" creo que la frustación humana por la desobediencia de sus mascotas viene por que se desconoce la especie animal con la que se esta tratando; en un entorno que nos lleva a la individualización, al egoismo, al materialismo y a una competividad extrema sin sentido,

Un abrazo.

Javi-Cora-Tizón dijo...

Puffff... he acabado. A ver si tengo tiempo de comentar alguna cosa, pero como primera impresión hay que analizar si la vergüenza, y más cuando hay mucha gente presente, es el activante de esa frustración

Estrella dijo...

Estoy de acuerdo con vosotros. Para mi, ser educador no es conseguir que nuestro perro sea como una maquina a la que se le apreta un botón y actua a nuestro antojo. Sino comprender que es un ser vivo con inquietudes propias y con sensaciones propias...
Yo creo que ese es el mensaje que deberíamos transmitir a propietarios y al resto del mundo que tiene menos conocimiento que nosotros del perro. Un saludo

Claudia Estanislau dijo...

que artigo tan sencillo e verdadero. Todo lo que dices hace todo lo sentido. Como entrenadora yo revejo todo lo que dices no solamente en los duenos de perros pero e más aún en muchos otros entrenadores. Piensas que podria traduzir-lo a português para colocar-lo en Cãosciência con tu permisso e links claro es? Muchas gracias e espero con antecipacion mas palabras e mas ensinamentos de tu! (perdona lo espanol es una verguenza LOL)

José Luis dijo...

Hola, en primer lugar saludarte y darte un abrazo.
en segundo lugar me ha costado mucho leerlo y entenderlo, pero quiero que sepas que lo e leído y creo entendido.
y tercer lugar felicitarte por aclarar un punto del adiestramiento un tanto oscuro y que muchos lo hacemos como rutina, aunque yo tengo que decirlo me estoy corrigiendo mucho.
Y para terminar estoy en deacuerdo en todo lo que dices siempre se puede matizar alguna cosilla pero creo que en tu exposición pocas. Un saludo

P.D. y si tienes más no te los guardes escribelos que Dani no tiene huevos jejeje

Dalmaranta dijo...

Ya tenía ganas de leer artículos como éste :) El uso del castigo, de métodos punitivos, coercitivos etc (a veces disfrazados con el nombre de "castigo jerarquico") no sólo demuestran la falta de respeto y el abuso hacia el perro sino la frustración, nerviosismo, falta de recursos y soluciones de aquel que lo aplica.El dolor no educa, solo deteriora el lazo afectivo y de confianza que para mí debe de existir en todo proceso de aprendizaje.Gracias Richar

Richard y(Sony-Tessa-Lucky) dijo...

Muchas gracias por vuestros comentarios.
Con este artículo ni mucho menos tengo la intención de "reprochar" o atacar a todo aquel que pueda utilizar en mayor o menor medida un castigo por las desobediencias de su perro, al fin y al cabo, estoy convencido que TODOS y cada uno de nosotros somos "pecadores" en alguna forma... y en esto sí voy a ser muy contundente: QUIÉN DIGA Y ASEGURE QUE NO "CASTIGA" A SU PERRO... MIENTE.
Mi única pretensión, es llamar a la "reflexión" de TODOS (trabajen con métodos positivos o con evitación y escape)... para que no nos quedemos en "intenciones" (que por supuesto son de por sí un gran paso adelante)... sino que vayamos un paso más allá, en beneficio de todos.
Muchas gracias de nuevo
Un saludo

Juan Collado dijo...

Ufff, Richard, largo el artículo, eh??
Y sin embargo corto para todo lo que habría que decir...
Por supuesto estoy bastante de acuerdo contigo en prácticamente todo lo expuesto, peeeeeeero, también debo añadir que, para los que venimos de esa otra "educación tradicional", es muy muy muy difícil cambiar el chip, y al igual que me ocurre con la educación de mi hija, prácticamente todos los días me acuesto pensando que podría haberlo hecho mejor, y que he cometido errores.
Supongo que la lectura positiva es que reconozco esos errores y hago propósito de enmienda, para mejorar mi comportamiento.

Richard y(Sony-Tessa-Lucky) dijo...

Muchas gracias por la aportación Juanco.
De acuerdo con lo que dices... pero yo voy más allá y creo que incluso los que no vienen de aquella "educación tradicional CANINA"... necesitan como necesitamos todos un constante cambio de chip, puesto que de alguna forma TODOS lo llevamos dentro.
Lo verdaderamente importante como bien dices es que tengamos el suficiente valor de autovalorar nuestros errores (y nuestras virtudes), desear mejorar día a día... e IR LLEVÁNDOLO A CABO.
Un saludo

ConClicker dijo...

De todo tu extenso articulo, que he leído con mucho interés, quiero resaltar:
...”En mi humilde opinión, nos deberíamos centrar en buscar la máxima “Fiabilidad” en el cumplimiento de los comportamientos solicitados y que ponemos bajo control, en lugar de buscar metas imposibles y preguntas como “cuándo considerar que un perro ha aprendido a ejecutar un comportamiento”, ya que lo único que encontraremos en este caso son respuestas dañinas, sobre todo para el perro, que pasan inevitablemente por la frustración del guía que “cree” que el perro está desobedeciendo...”

Entiendo que a todos le gusta que sus perros obedezcan, a mi también me gusta, pero llevo años practicando algo muy concreto, no pedir lo imposible y respetar que soy yo la que he buscado vivir con el perro.
Cuando hemos trabajado un ejercicio correctamente, cuando hemos ido incorporando distracción y distancia de forma adecuada y nuestro perro nos obedece siempre, entonces diremos que ha aprendió a realizar el ejercicio que le pedimos. Pero aun así, siempre puede mas que algunas veces
si por casualidad, le pedimos ese “ejercicio aprendido”, un día cualquiera y queremos que su fiabilidad sea la correcta, ¿no debiera estar en nuestras manos observar el pequeño universo donde estamos pidiendo al perro el ejercicio?
Ejemplo: ¿Cuantas veces monta la gente con su perro en transporte público, en tren de cercanías, por ejemplo? Sin embargo este verano observe a un energúmeno obligando al perro y ante la recriminación que le hice me dijo. El sabe sentarse y tiene que obedecer. Para después preguntarle pero, ¿El monta mucho en tren? Respuesta, es la primera vez.

Francamente, el anden lleno de gente, un ruido por megafonia, el tren pitando al llegar a la estación... El perro, levantando su pata delantera, rabo entre las piernas, y sin poder atender a ninguna orden, bastante tenia el pobre.

Francamente, si yo hubiera sido perro, pego un tirón y aun no me hubieran pillado.

ConClicker dijo...

Se me olvidaba, en casos como el descrito, cuando “el pequeño universo” donde pido algo concreto a mi perra Dora es para ella desconocido y le puede provocar mucho stres, recurro a la “señal de complicidad” y logro que solo confíe en mi.
En este video, http://www.youtube.com/watch?v=8V_PdchCiMw Dora por primera vez monto en un teleférico, miraba, miraba pero confiaba. Eso es lo importante de la relación , que el perro sepa que no le vas a pedir lo que no puede dar. Por esom entro se sento y no desobedecio.

Dani Pardos dijo...

Buff, ya hace varias lunas que leí este artículo… y como ya te felicité por teléfono,( Richard) me di un tiempo para publicar mi opinión sobre el tema, por que sabia de antemano que iba a ser extensa. Y es extensa por que has tocado muchísimos temas con los que hemos tenido largas y muy buenas conversaciones acerca, y con los que estoy seguro que te habrás mordido la lengua para no llegar a crear un artículo de hora y media de lectura. ;) Es una de las pocas veces que no te critico lo extenso…. Jajajajaja.
Sinceramente creo que en el mundo del adiestramiento y la “educación canina” se han llevado hasta el límite varios términos, y aunque han sido muchos, para mi entre los mas tergiversados y los mas utilizados en vano están: Jerarquía-dominancia y el estrés. Durante muchísimos años el adiestramiento se ha basado en el “YO ESTOY POR ENCIMA, SOY EL LIDER Y EL PERRO OBEDECE” “SI O SI”, “NO HAY OPCIÓN”. E incluso muchas de estas llamadas desobediencias han sido tipificadas de dominancias por parte del perro, con lo cual no llevaba mas que a una carga mas grande de autoridad, que casi siempre venia en forma de castigos físicos sobre el perro. Esta mañana me han recordado una teoría sobre la dominancia del perro hacia el amo…. Que era el caminar delante del mismo. Yo lo siento, pero en este caso soy un seguidor. ;)
Pienso que todo esto y la presencia del castigo en el adiestramiento ha propiciado que se utilizara “la agresividad” contra el perro. Y hablo de la agresividad, por que siempre hablamos de perros… de la cantidad de estudios que hay acerca de ellos… de cómo son…etc. Y la pregunta es ¿Y NOSOTROS? ¿COMO SOMOS NOSOTROS?. Aquí creo que Richard ha acertado contundentemente, ya que en un adiestramiento, sesión de entrenamiento, o como queramos llamarla intervienen dos especies.
Sobre este tema (el castigo), no podemos dejar pasar el sentimiento de frustración del ser humano. La frustración aparece cuando se ven incumplidos unos objetivos, y esto es un estado de decepción emocional, que puede desembocar, dependiendo de la intensidad, en un estado de tristeza o depresión, o… puede transformarse en agresividad hacia la persona que la provoca (en este caso el perro). Si ya de por sí se utilizan castigos físicos, por muy fríos y calculados que sean por parte del guía , las consecuencias de los llamados “errores del perro” desembocan siempre en un castigo desmesurado e incomprensible a los ojos de cualquiera. Y este es el peligro de utilizar cualquier tipo de corrección en el adiestramiento canino, por que las emociones humanas están SIEMPRE presentes.

Dani Pardos dijo...

Parte 2ª
Lamentablemente, el castigo físico es el mas claro y tangible a la hora de hablar del bienestar del perro . Pero pienso que muchos de nosotros y de los que tanto nos gusta criticar este tipo de adiestramiento pensásemos si lo que nosotros hacemos es realmente lo “MEJOR PARA EL PERRO”, o sencillamente si lo que hacemos no es un tanto egoísta por nuestra parte. Por que si os planteo el hecho de que todos nuestros perros viven, BASTANTE PEOR, que cualquier ser humano recluido en cualquier cárcel….. Y comenzáramos a hablar del síndrome de Estocolmo…. Alguno de nosotros, acérrimos positivistas, entraríamos en estado de ira y rápidamente comenzaríamos a poner en marcha nuestras estrategias defensivas para disimular, que tenemos un perro es por puro egoísmo. Por que SIEMPRE NOS DAN MAS QUE RECIBEN. Si nos cuesta admitir que utilizamos el castigo negativo…… ya mal empezamos. ;)
Se está convirtiendo en algo muy común el pensar o creer que por que trabajo en positivo… no hago daño al perro. BUUUUFFFF, CHUNGUI, CHUNGUI….. El daño emocional que se puede producir a un perro por continuadas caídas en estados de frustración por parte del guía o por parte del perro es simplemente TREMENDO, hasta acabar con las ganas de colaborar con el dueño que tantos premios da. Y esto es solo un ejemplo, por que existen unas cuantas formas mas de volver a un perro turulato… Y lo jodido es que encima lo colgamos en youtube para que todos lo vean…..Y ya lo peor de lo peor, es aquel que se atreve a decir que vida es la mejor para el perro., pero en fin… como nos consideramos buenas personas nuestros “sistemas defensivos ante la adversidad de la vida”, siempre nos preparan para defender lo que hacemos y pensar que “LO NUESTRO” es lo mejor y “LO ÚNICO ETICO” a la hora de trabajar.
Lo que comenta nuestro amigo Juan Collado (Juanito o Juanco para los amigos)…. No se a vosotros, pero a mi me pasó, me pasa y me pasará siempre. O eso espero Juan, por que sino…. Creeré que soy poseedor de la “verdad absoluta” y dejaré de evolucionar. ;)
Los que me conocéis bien, sabéis que soy acérrimo de que “EL PERRO NUNCA SE EQUIVOCA”, y creo que esta es la filosofía que deberíamos tener a la hora de trabajar con cualquier animal.
Y Richard…. FANTASTICO ARTÍCULO. Parece hasta mio… JAJAJAJAJAJA. ;)
Y Jose Luis….. ¿Qué no tengo yo que….? Uyuyuyuyuyuyuyuyuy
Y como dice Javi…. Si al sentimiento de frustración… se une la vergüenza……, lo que le queda al perro no se lo deseo a nadie.
PD: Como yo nunca he sido un tío que me extienda en mis comentarios…. Este, me lo perdonáis SI O SI. jajajajaja

Richard y(Sony-Tessa-Lucky) dijo...

De nuevo muchísimas gracias por vuestras interesantísimas aportaciones.
Entre todos, seguro que podremos llegar mucho más lejos... y mucho antes al objetivo :))
Ahhh...Dani!! aún estoy impresionado por el hecho de que te hayas leido mi artículo enteroooo, jejeje sabiendo que no te gustan los "tochos" ;-)
Pero mucho más impresionado aún me he quedado viendo el "tocho" de tus comentarios jajajaja. Es broma, creo que es una aportación acertadísima campeón.
Por añadir públicamente algo que hemos hablado cientos de veces tú y yo a propósito de lo que dices "EL PERRO NUNCA SE EQUIVOCA”, ya sabes que en mi opinión SÍ SE EQUIVOCA (como cualquier ser viviente)... pero NO ACTÚA CON INTENCIÓN DE EQUIVOCARSE...y muchísimo menos con motivos tan populares como "dominancias, luchas jerárquicas, etc" ;-)

info dijo...

Gracias por el artículo. A las personas que se os da tan bien escribir lo que muchos pensamos, gracias. Como dice Inki Sjösten, deberíamos llevar un espejo con nosotros para poder hacer una mejor reflexión sobre estos problemas.

Amparo Fortea dijo...

¡Uauu! Acabo de incorporme a este interesante grupo y me quedo! Si me aceptais:)

Dani Pardos dijo...

Amparo....
No solo te aceptamos... Te damos un fuerte abrazo y te animamos a que podamos compartir tus opiniones.
Además puedo decir.... Que por lo poco que te conozco, eres una grandísima persona de la que podemos aprender todos.
Un fuerte abrazo.

Amparo Fortea dijo...

Gracias Dani, como diría el Rey ... me llena de alegría y emoción. Sois un grupo que tiene mucho que ofrecer.

La experiencia nutre la habilidad, y ésta debe estar firmemente unida al mejor conocimiento teórico posible. Si aumentas los recursos, disminuyes la angustia de la duda y por tanto, como dice Richard, la impaciencia.

Voy a recomendaros a mis alumnos, sois un equipo que no se puede dejar pasar.

Un abrazo a todos! Seguiré conectada, disfrutando de vuestros artículos y comentarios.

paco furio dijo...

Encantado de vuestro blog. Soy nuevo en esto, pero pienso seguiros asiduamente. Ya ampliaré mis datos personales.
Un saludo a todos.

Richard y(Sony-Tessa-Lucky) dijo...

Muchas gracias de nuevo a todos por participar y bienvenidos a todos los que lo hacéis por primera vez ;-)

Como dice Dani... esperamos contar con todo aquel que quiera compartir sus opiniones, conocimientos y experiencias.

Un saludo

Amparo Fortea dijo...

¿Puedo insribir un seminario en vuestro blog?

Richard y(Sony-Tessa-Lucky) dijo...

La información de cursos y seminarios enviadla a "info@dogsenjoy.es"

Muchas gracias
Un saludo

Mariona Monrós dijo...

Buenas Richard,

felicidades por el post, creo que "tiras por tierra" casi todas las "justificaciones" que se dan cuando castigas a un perro. Buen trabajo de recopilación de escusas ;)

Creo que nos hemos visto en algun seminario, si no espero conoceros en algun otro y ver de primera mano vuestro trabajo. Saludos!

ausie dijo...

Yo por aquí???
Pues si dandome un paseito y jajaja, a pesar de el tiempo que hace, he encontrado tu artículo Richard y me ha gustado mucho.

En algunos aspectos de este mundo canino coincidimos bastante.
Quizás lo que más nos separe es mi desidia hacia el mundo que rodea al perro, aunque... quizás no nos separe tanto.
Sobre el articulo te dire que estoy de acuerdo en que es muy extenso, pero que a mi forma de ver las cosas da en el clavo sobre el ser humano y su relación con el perro.
Y verás a lo mejor esto que te voy a decir te suena rarito y quizás no lo sepa yo expresar bien pero:
Yo creo que el perro es un ser sencillo que entiende perfectamente el castigo fisico, pero que lo entiende desde su perspectiva, no desde la nuestra.
La nuestra es muy compleja para el.
Jamás un lobo "para que nos entendamos castigó a otro lobo por no sentarse"
Jamas un perro compartiria su comida con otro perro a cambio de que se sentara.
Y con todo eso tan raro que hacemos los humanos ellos se esfuerzan en entendernos y en satisfacernos.
A nosotros nos resulta más fácil, y eso que somos la mente superior, obligarlos a entendernos.

Richard y(Sony-Tessa-Lucky) dijo...

hellooo Emi!!!
Como siempre es un auténtico placer contar con tus impresiones, experiencia y conocimientos.
Yo creo más bien, como has puntualizado... que no nos separa tanto en eso de la desidia (yo añadiría la lástima y vergüenza ajena, por ser suave) hacia el mundo que rodea al perro.
Muy interesante aportación, y como tú dices, se supone que somos la mente superior, pero sobre todo superior en orgullo, vanidad, hipocresía, tiranía, y muchos otros ingredientes que nos lleva entre otras cosas, a querer y pretender siempre lograr todos nuestros objetivos de la forma más rápida y cómoda posible...el resto da igual...y por supuesto "obligar" a un perro, es rápido y cómodo para el "obligador", en lugar de "enseñar". Aunque claro... para poder hacer esto último hace falta "conocimiento", "saber hacer", y ciertas aptitudes "humanas" de las que el "obligador" evidentemente carece.
Un abrazo