jueves, 9 de octubre de 2008

¿Dominancia?


Este es otro maravilloso artículo (muchos lo habréis leido ya;) escrito por Alain Maortua (Vicepresidente de AEPA Euskadi), con un diálogo de lo más interesante...e instructivo:)):


"Hoy me he levantado con el pie izquierdo. Hace viento sur.

Es que mi perra es ¡dominante! Por eso se tira a morder…

me decía el dueño de una Pastor Alemán mientras tiraba de la correa para alejar a su perra de la mía.
Normalmente no reacciono ante este tipo de comentarios. Me limito a sonreír y continuar mi camino, pero mi pie izquierdo o el viento sur o lo que es más probable, la visión de nuevos encuentros con este señor y su perra, me hacen reaccionar y cuestionarle el conocido mito de la dominancia.

Es que en casa ya le hemos hecho saber a la perra el lugar que ocupa dentro de la manada pero en la calle, le gusta dominar.

– Pues fíjese que yo creo que a pesar de estar muy extendida, la visión de que el perro nos quiera dominar, es errónea.

Je je, que quiere que le diga, hay perros que, al igual que los lobos, son dominantes, el macho y la hembra Alfa. El perro desciende del lobo, ¿nunca ha oído esto?

– Claro que sí, pero esa afirmación podría ser comparable a decir que como los humanos descendemos del mono nos comportamos como tal y eso es excesivo, ¿no cree?

Bueno, yo simplemente le comento lo que he oído que dicen los expertos.

– Sí, es cierto, son muchos los profesionales que continúan asegurándonos que tenemos que dominar a nuestros perros. Se basan en que el perro desciende del lobo, que el lobo es un animal dominante y que por lo tanto el perro también lo es y nos ve a nosotros como los miembros de su manada, a los que intenta dominar. Sin embargo, yo insisto. Es una opinión generalizada, pero ello no significa que sea verdadera. Muchos de los estudios en los que se basa esa teoría se realizaron observando agrupaciones de lobos en cautividad o en condiciones no naturales. Los lobos no aceptan bien la presencia de otros lobos desconocidos y por lo tanto es fácil observar conflictos.

Bueno, las manadas que se forman entre perros y personas tampoco son naturales, y usted me confirma que en las manadas en cautividad, los lobos desconocidos se comportan de forma dominante y surgen los enfrentamientos… Pues entonces, si el perro vive en una manada que no es natural, una familia humana, con individuos que no conoce y no tiene claro cual es su lugar, es decir, no se le enseña quien es el líder, peleará por su posición, ¿no?

– Un momento, observe que al referirme a condiciones no naturales o de cautividad, me refiero a agrupaciones y no a manadas. Para describir las manadas, le citaré los estudios más recientes del gran especialista en lobos David Mech [1], según los cuales los lobos viven en núcleos familiares en los que los supuestos Alfa son en realidad los padres (como ya señaló Murie en 1944, y muchos otros observaron con posterioridad: Young y Goldman, 1944; Shenkel, 1947; Mech, 1970, 1988; Clark, 1971; Haber, 1977). Mech concluyó que la familia suele ser la manada típica, en la que los padres adultos guían las actividades del grupo siguiendo un sistema de división del trabajo. En palabras del propio Mech, “Se ha creado mucha confusión al intentar aplicar a la estructura familiar de las manadas en libertad la información extraída sobre el comportamiento de agrupaciones de lobos ajenos en cautividad. Este enfoque es equiparable a intentar sacar conclusiones sobre la dinámica de una familia de seres humanos a partir del estudio de seres humanos en campos de refugiados”. Además, y perdone que me extienda, otros estudios muestran que el comportamiento de manada es una respuesta desarrollada para un hábitat en particular. Ese comportamiento no está en los genes de los lobos, no es innato. Como dice Raymond Coppinger [2], es epigenético [3], es decir, resulta de cierta interacción entre los genes y el ambiente. Por lo tanto, si los lobos no forman manadas de forma instintiva, ¿por qué razón deberían hacerlo los perros?

Pues porque la relación entre personas y perros, llámele manada, agrupación o como quiera, es propicia para ello. Es ese hábitat del que usted me habla.

– ¿Si? ¿Acaso saldremos a cazar juntos? ¿Pelearemos por la misma hembra en celo? ¿O tal vez por la misma comida? Seamos realistas. No existe ninguna razón para hacerlo, todas sus necesidades están cubiertas, y parece lógico pensar que si no existe razón alguna para formar una manada tampoco la hay para tratar de dominar, de ser ese famoso lobo alfa.

Al final terminará usted diciéndome que ni siquiera descienden del lobo…

– Por supuesto que el perro desciende del lobo, o mejor dicho, ambos, lobo y perro, descienden de un cánido común, que se parecía mucho a los lobos que conocemos hoy en día, pero ello no significa que se tengan que comportar de la misma manera. De hecho no lo hacen; fíjese en que no presentan los mismos patrones de conducta [4]. ¿Se imagina usted a un lobo cuidando ovejas? ¿Y pastoreándolas tal vez? El perro ha pasado por un proceso de domesticación que le ha llevado a ser diferente de los lobos. Los perros son capaces de convivir en armonía con todo tipo de animales y son adiestrables. Aprenden de manera diferente a como lo hacen los lobos, como demostró el Psicólogo Harry Frank [5], entre otras cosas porque los perros tienen el cerebro mucho más pequeño y no tienen las mismas necesidades. Y también podríamos mencionar algunas de las muchas diferencias físicas que existen entre perros y lobos, en las que muchas personas parecen no reparar:
* Los perros poseen mayor concentración de glándulas sudoríparas en las almohadillas que los lobos.
* Las perras tienen 2 ciclos de celo al año, las lobas solamente uno.
* Las perras pueden tener su primer celo entre los 6 y 12 meses de edad, las lobas nunca antes de los dos años.
* Las perras pueden tener camadas en cualquier época del año, las lobas sólo en primavera.
* Etc.

En resumen,

“Los dos cánidos, perro y lobo, se han adaptado a nichos diferentes y son por lo tanto animales distintos”. (Raymond Coppinger)

A pesar de lo que me cuenta, yo he conocido perros muy dominantes.

– ¿Dominantes o perros a los que se les ha enseñado a ser conflictivos?

Lo que yo observo es que cuando un perro se acerca a mi perra lo hace marcando gestos y posturas de sumisión, porque sabe que mi perra es dominante.

– Su interpretación de esa situación es en términos de dominancia-sumisión pero, ¿y si le dijera que lo que ese perro hace es intentar apaciguar a su perra porque ve en ella una actitud nerviosa, de miedo o de desconfianza? El perro está mostrando señales de calma [6], lo cual es muy de agradecer porque evita que en esa situación se produzcan conflictos. Lamentablemente, algunos perros tienen esa capacidad inhibida por un manejo inadecuado. Sé que no es fácil cambiar nuestra manera de actuar, ni de ver las cosas, pero tenemos que aceptar que los perros no nos entienden cuando pretendemos ser los líderes, ellos no entienden de manadas, no entienden nada de ser el Alfa. Esta actitud sólo nos lleva a confundirlos totalmente, a crear problemas donde no los había. Si queremos a nuestros perros, ¿porqué nos empeñamos en fastidiarles continuamente? ¿Por qué no abrir los ojos y mirar más allá?

Oiga, yo siempre he tenido perro, siempre les he educado igual y ¡siempre me han respetado!

– Donde usted ve respeto, yo veo algo muy diferente, pero eso tal vez se lo cuente otro día. Todo dependerá del pie con el que me levante, o del viento sur, o lo que es más probable, de las ganas que tenga de hablarle sobre el miedo que le tiene su perra.

Evidentemente, este diálogo es ficticio pero muy a menudo tengo conversaciones parecidas que versan sobre el mismo tema. Podría decir que es una especie de resumen de todas ellas.

Me preocupa que la gran mayoría de los dueños de perros tengan esta visión equivo-cada. Mirar a los perros bajo el prisma de la dominancia les hace ver desafíos continuos en todos sus comportamientos, lo cual lleva a ambos a compartir una existencia mísera, llena de enfrentamientos.

Por eso, a ellos como a Usted, les invito a profundizar en el tema para que conozcan “la otra versión de la historia” y puedan sacar sus propias conclusiones. La bibliografía que adjunto a esta historia le permitirá empezar a desmontar de una vez por todas el mito de la dominancia como explicación para todo. "
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Referencias, comentarios y definiciones del artículo de Alain Maortua sobre la teoría de la DOMINANCIA:
[1] L. David Mech. “Alpha status, dominance, and division of labor in wolf packs”. Canadian J. of Zoology 77 (1999) 1196-1203. Disponible en Internet: http://www.npwrc.usgs.gov/resource/mammals/alstat/index.htm
L. David Mech. “The Artic Wolf. Ten years with the pack.”, Voyageur Pr (1997). ISBN-13: 978-0896583535 www.davemech.com: El concepto de lobo alfa ha calado hondo en la literatura del lobo, en parte por culpa de mi libro “El Lobo: Ecología y Comportamiento de una Especie en Peligro” (The Wolf: Ecology and Behavior of an Endangered Species), escrito en 1968, publicado en 1970, republicado en 1981, y actualmente de nuevo en prensa, a pesar de mis numerosos ruegos al editor para que deje de publicarlo. Auque la mayor parte del contenido del libro es correcta, gran parte está ya obsoleta; hemos aprendido más sobre lobos en estos últimos 40 años que en toda la historia anterior.
David Mech es Profesor Investigador de la Univ. de Minnesota en EEUU. Especialista de gran prestigio, desde hace tiempo, y a nivel mundial, lleva estudiando a los lobos y sus presas desde 1968. Doctor (Ph.D) desde 1962, ha escrito más de 280 publicaciones científicas, es autor de 10 libros y revisor de prestigiosas revistas como Science, e imparte anualmente alrededor de 20 seminarios y conferencias sobre lobos. Es fundador del Centro Internacional del Lobo (International Wolf Center), del que es Vice-presidente.
Su página web incluye su perfil profesional detallado y unas colecciones de fotos espectaculares: www.davemech.com. Uno de los temas ya caducos es el concepto del lobo alfa. “Alfa” significa ser el perro [sic] supremo tras vencer en una riña o una batalla. La mayoría de los lobos que son jefes de manada alcanzan esa posición por apareamientos y produciendo cachorros que luego constituyen su manada. En otras palabras, los lobos-jefe son más bien criadores, o padres, y eso es todo lo que decimos de ellos en la actualidad.
[2] R. Coppinger, L. Coppinger. “Perros. Una nueva interpretación sobre su origen comportamiento y evolución”. Ed. Ateles y Kns ediciones. ISBN: 84-932659-6-9.
[3] Epigenético: este término se refiere a los procesos químicos que modifican la forma en la que se manifiestan los genes bajo la influencia del entorno, a veces de un forma, a veces de otra. Aunque el ADN no cambia nunca, estos mecanismos afectan a la creación (o síntesis) de las proteínas (que se crean según las instrucciones del ADN), concretamente a la cantidad (o frecuencia con) que se sintetiza. Estos mecanismos son procesos químicos externos al ADN, y por lo tanto dependen del entorno. Son dos: la metilación, que reduce el numero de veces que se lee un cacho de ADN para hacer una proteína, y el que ejercen las histonas, que compactifican tanto ciertas partes del ADN que se vuelven ilegibles (intranscriptibles).
[4] Michael W. Fox. “Canine Behavior” (1963) y “Understanding your dog” (1972). Fue el primero en diseñar experimentos que enumeraban las diferencias en los patrones motores entre canidos domésticos y salvajes.
[5] H. Frank et al., “Motivation and insight in wolf (Canis lupus) and Alaskan Malamute (Canis familiaris)”, in Visual discrimination and Learning, Bulletin of the Psychonomic Society, 27 (5), (1989) 455-58
H. Frank, G. Martha. "Inhibition training in wolves and dogs." Behavioural Processes 8 (1983) 363-377.
[6] Turid Rugaas. “El lenguaje de los perros: las señales de calma”, Kns Ediciones. Libro y DVD. ISBN: 84-933232-5-X, 3ª Edición.
Otras referencias:
J. P. Scott, J. L. Fuller. “Genetics and the social behavior of the dog”, 1965
Laurie Corbet. “The Dingo in Australia and Asia”. 1995. J. B. Books. (2001) ISBN-13: 9781876622305.
Barry Eaton, “Dominancia: ¿Realidad o Ficción?”, Kns ediciones. ISBN: 84-933232-7-6 El libro de Barry Eaton es la referencia escrita en castellano que recomendamos sobre el tema (o mito) de la dominancia. Barry Eaton plantea situaciones reales en las que es absurdo mostrarse dominante frente a su perro, como por ejemplo pasar por la puerta por delante del perro; ¿y si la puerta está lejos, hay que echar a correr? ¿Deben salir todos los demás miembros de la familia de la habitación por delante del perro cada vez que éste quiera salir? Con un tono desenfadado pero riguroso, Barry consigue desacreditar el mito de la dominancia.

6 comentarios:

Dogman (Moderador) dijo...

Aprovechamos para dar de nuevo las gracias a todo el equipo de AEPA que nos ha autorizado para difundir sus artículos y videos:))

Y por supuesto gracias por la labor que realizáis...mucho ánimo.

ausie dijo...

Menos mal que la conversación era ficticia.
Me pongo yo a contar este tema en el parque (vivo en un pueblo aún relativamente pequeño), y al minuto me encuentro hablando sóla.
Sobre todo poniendome a dar datos espécificos.
Estoy más que de acuerdo con el texto, eso sí desde la perpectiva del que aparte de tener perros, lee sobre ellos.
Que en mi pueblo, el perro de los ancianos todavia tiene permiso para salir solos a la calle y con los del parque somos toda una manada. (Eso si, a lluvia no me la miran muy bien).

Aitziber & Tessa & Sony & Lucky dijo...

De que será que me suena esta conversación? Huuuummm........ah, sí, es lo mismito que me cuentan a mi muchas personas en el parque!! ;-)) La de veces que me he tenido que morder la lenguaaaa!! Evidentemente porque no sabría explicarselo tan eficientemente como en este texto, jejeje.

Muy bueno, me ha encantado. Ayyyy si a todos los propietarios de perros se nos entregara un manual de instrucciones con él......como cambiaría el tema, eh?

Besos y lametazos.

Virginia Millares dijo...

Es el artículo, de los leídos, que más me ha gustado referente a este tema. Bien fundamentado, bien escrito, claro, conciso. Muy, muy bueno Alain. Gracias a AEPA por compartir.

Vicente dijo...

" Claro que sí, pero esa afirmación podría ser comparable a decir que como los humanos descendemos del mono nos comportamos como tal y eso es excesivo, ¿no cree?"
No tiene ni idea de la evolución del hombre ni de la del perro. Debe ser una víctima de la Logse.

Esto es suficiente para que no siga leyendo.

Dani Pardos dijo...

Le recomiendo que lea algo de la bibliografia a la que se hace referencia en el artículo, que es mucha, se interese por los estudios de nivel logse de los autores.
Quizás nos podria usted ilustrar con otra serie de artículos y bibliografia.