viernes, 12 de septiembre de 2008

Caminando con CACHORROS

Este es un artículo escrito por Cristina Muro (Presidenta de AEPA-Euskadi)

Mi cachorro de 3 meses se queda parado en la calle y no hay quien lo mueva

Esta es una observación habitual de las personas que adquieren un cachorro y empiezan a sacarlo a pasear con correa por la calle los primeros días.
La observación suele ir acompañada de:

- “es que es un cabezota”
- “es muy terco”
- “tiro de él pero como si nada”
- “hay que ir donde él quiere, ya empieza a dominarnos”
- Etc.

El problema empieza porque a muchos dueños de cachorros se les suele recomendar que den largos paseos con él para que conozca muchas cosas ya que no hay tiempo que perder, ¡el periodo de socialización se acabará pronto! Hay que verlo todo, experimentarlo todo, entenderlo todo en muy pocas semanas.
Y lo cierto es que, cuando el paseo empieza a superar los 5 ó 10 minutos, el cachorro puede sentarse o quedarse quieto y no quiere seguir andando.
¿Qué le pasará al cachorro de 3 meses? ¿Será que realmente es dominante, cabezota o terco?
¿No será simplemente que está cansado y completamente saturado de información?

* Un cachorro pequeño se cansa.
Un cachorro de 3 meses no debería dar paseos de más de 10 minutos, podemos aumentar los paseos en 5 minutos cuando cumpla 4 meses, otros 5 más cuando cumpla 5, etc. La mayoría de los perros no necesitarán paseos de más de media hora. Si sometemos a un cachorro de 3 meses a un paseo de más de 10 minutos, su estructura física no está preparada y lógicamente ¡se cansa! (¿Cuánto resiste andando un niño de dos o tres años? ¡Encima andando en línea recta y sin nada con lo que entretenerse!)
* Un cachorro pequeño se satura de información.
Lo que para nosotros pasa totalmente inadvertido, para el cachorro puede ser llamativo hasta extremos insospechados:
- una hoja volando
- un papelito
- un olor a pis
- el ruido del tráfico
- una puerta que se cierra
- ¡tanta gente!
- …
Su cerebro tiene que procesarlo todo: ¿se come?, ¿hace daño?, ¿es peligroso?...
Cada metro cuadrado de acera encierra montones de cosas misteriosas y nuevas que él tiene que entender y asimilar.

Si yo estuviera descubriendo un mundo totalmente nuevo, el funcionamiento de las mangueras para vacío por ejemplo, al cabo de 10 minutos de estudio me sentiría totalmente exhausta. Si además estuviera físicamente cansada cuando me explicaran la fabricación de las mangueras con polímeros de cloruro de vinilo, creo que caería redonda al instante.

La casa, el portal, las calles del barrio… todo representa un mundo nuevo para el cachorro. Si al cansancio físico le añadimos un exceso de estímulos el resultado es un gran agotamiento.

¿Qué no debemos hacer?
Aparte de no cansarle y no sobre-estimularle, por supuesto no debemos forzarle ni tirar de la correa, ni arrastrarle. Tampoco es conveniente que los primeros días de salir a la calle usemos alguna llamada de atención para que se anime a seguir andando. Es demasiado pronto y hay que respetar esas paradas.

¿Qué debemos hacer?
Pensemos primero en cual es nuestro objetivo sacando a pasear al cachorro.
¿Ponerle en forma? Por supuesto que no, su constitución no le permite hacer mucho ejercicio aún
¿Que camine junto a nosotros perfectamente y sin tirar de la correa? Tampoco. Aunque vayamos estableciendo algunas pautas para facilitar este trabajo en el futuro, éste no es el momento adecuado, ya habrá tiempo para ello.

Nuestro objetivo en estos primeros meses es que descubra el mundo, que tenga experiencias agradables y que vaya ganando auto-confianza poco a poco.
Desde luego lo primero que deberíamos hacer es no cansar y no sobre-estimular al cachorro. En un paseo corto, quizás dando la vuelta a la manzana, el número de estímulos será suficiente; si además no está cansado su cerebro procesará mejor.
Durante el paseo deberemos pararnos en cada papelito, palito, o cosa que el cachorro quiera ver, oír u oler. El debe entender “de qué va el mundo” y sólo lo podrá conseguir usando sus sentidos. Debemos dejar que los use, que experimente. Cuando él se pare nos pararemos con él. Si usamos un cronómetro nos asombraremos descubriendo que estas paradas no son tan largas como creíamos.
Cuando esas pequeñas cosas de nuestra acera estén asimiladas podremos seguir dando pasos (los pañuelos de papel ya no le llamarán tanto la atención porque fueron procesados convenientemente). Las paradas cada vez serán más cortas porque ya hay mucho trabajo de asimilación hecho.
Si pretendemos dar un paseo más largo podemos prever descansos cada pocos minutos o bien idear algún sistema para que el cachorro pueda “sentir el mundo” sin cansarse tanto físicamente.

Resumiendo:
No cansemos tanto a los cachorros. Si a pesar de eso el cachorro está cansado debe pararse y es mucho mejor que lo haga si lo necesita: descansará un rato y tendrá tiempo para procesar con un poco más de calma.
Simplemente, ¡parémonos con él!

Cristina Muro (Presidenta de AEPA-Euskadi)